lunes, 25 de octubre de 2010
¡Basta!
El sonido trasciende los velos
de las ilusiones tambaleantes.
Las corduras del suicida tan simples
como un aleteo hacia el fracaso
se hacen claras ante el miedo.
¡Nunca!La firmeza del puño se mimetiza
con el dolor de la madera.
Montones de nadas en cuartos vacios,
y la oscuridad del futuro con más neblinas que ayer.
¡No! La caída
El desmayo
El fin
Más allá del límite,
el abismo.
Más allá del abismo,mi luz extinta y la muerte de mi sonrisa a su lado.
sábado, 9 de octubre de 2010
Cae,
ama y cae,
con ondulaciones y precipicio,
muecas de felicidad y lágrimas evaporadas.
Cae,
ama con pólvora,
la cabeza se proyecta
hinchada de amor,
las palabras no salen
por la velocidad de
su desnudo derrumbe.
Cae,
y el fin inmediato,
y el amor se estrella,
y el piso de la realidad,
y la muerte.
lunes, 4 de octubre de 2010
Aunque roce la cordura con plumas ajenas,
hiera cuando ama
y ame cuando se aleja,
merece descansar.
Permanece fiel,
con inconstancia paciente
y sinceridades relativas
que intentan persuadirme,
a mí,
su grillo protector.
Lágrimas,
quizás merecidas,
se aglutinan en su vasija de tránsito,
rebalsan por la maldita miopía sentimental.
Pongo alcohol en las heridas,
y entre gritos veo cicatrices que cierran,
aún quedan, y aún estoy.
Aguardaré hasta que sea una niña real.
Aunque me ahuyente,
me latigue,
merece suspirar.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Brotes de musgo y humedad
trae el día de las no flores,
no risas,
no primavera.
El día nublado,
de pasado y carcajadas de dolor,
puebla el cielo de cenizas
con besos apasionados
entre la renuncia y la admiración.
El día en que se evoca el escape,
el simplismo,
la angustia,
es este,
con ojos que se pintan ilusionados en neuronas,
con muecas de adios risueñas que demuelen pechos.
Miserias de melancolía añeja y rastros de gargantas anudadas
trae el día de los no tallos,
no juventud,
no vida.
lunes, 13 de septiembre de 2010
¡Hasta nunca!
Su desencanto lo había llevado a despedirse,
depresión que encarna en pena.
La bala lo había hecho trascendencia
y las carrozas de fuego lo llevaban al progreso.
La traición había enceguecido sus noches,
como la tapa del ahora ataúd funesto.
Su vida había sido ajena, de tantos otros,
su muerte tan propia como el horror.
¡Hasta luego!
Se saludó con la última lágrima de tristeza.
Mantenía la esperanza de que alguien levantase su pañuelo.
Los fantasmas de las sombras no espantarían su firmeza
ante los altos enigmas de la vida.
Las boinas aun persistían en algunas cabezas intransigentes.
¡Hasta siempre!
Ruge su sangre liberada,
con el anhelo de que algún joven evoque sus barbas,
de que su lucha llegue a los más nobles corazones.
Deja un beso en nuestras frentes para que las conservemos puras.
Su buena política sólo se concibe con patriotismo, con amor.
¡Qué se quiebre pero que no se doble!
martes, 7 de septiembre de 2010
Huyendo el cigarrillo hecho humo al cosmos,
presuroso, constante,
baila de libertad después de tiempo atrapado en tabaco y papel.
El fuego emancipa,
reverencia pantomimas de paciencia.
El tabaco se consume en sabor y dibujos,
verticales, ondulados y violáceos.
o torbellinos desenfrenados que completan escenas,
se independizan de igual modo
filtrados en compañías necias por soledades esperanzadas,
o en soledades suicidas por compañías añoradas.
un cigarrillo que se prende en mis labios para no abandonarme en la muerte de tu espera.
miércoles, 25 de agosto de 2010
La lluvia acompasa el pensamiento, ella deja que la moje, que la haga participe de la naturaleza cuando sólo la rodean edificios, asfaltos y veredas. El verano permite esos excesos tan necesarios de cuando en vez.
Yo la observo desde mi ventana seca y la envidio. Querría un soplo de majestuosidad, un choque con la tierra, un abrazo que permita compartir con la rutina de la calle todas las sensaciones que pueden derivarse del cúmulo de tiempo, experiencias y sentidos.
Me arriesgo a sacar la mano por la ventana y cerrar los ojos para que la química haga lo propio, y funda el cielo con mis dedos antes de que llegue a la tierra y lo absorba sedienta, quizás allí quede algún rastro de mi. Realmente recomiendo hacerlo aunque más no sea una lluvia al mes. Reconforta trascender en impulsos eléctricos que calientan cada gota fría dándole posibilidades de volar en vapor, o de enfriar nuestras manos para que el cuerpo tirite.
No me seco, levanto el brazo y dejo que las gotas recorran mi piel, que pretendiendo ser una burda imitación de llanuras revueltas, absorbe y aminora el paso del recorrido. Llegan a mi codo, bajo las manos y vuelvo a ver por la ventana la calle desierta. Ya somos sólo el resto de esas gotas, el universo y yo, ya no envidio a aquella mujer, apenas la recuerdo.
Yo la observo desde mi ventana seca y la envidio. Querría un soplo de majestuosidad, un choque con la tierra, un abrazo que permita compartir con la rutina de la calle todas las sensaciones que pueden derivarse del cúmulo de tiempo, experiencias y sentidos.
Me arriesgo a sacar la mano por la ventana y cerrar los ojos para que la química haga lo propio, y funda el cielo con mis dedos antes de que llegue a la tierra y lo absorba sedienta, quizás allí quede algún rastro de mi. Realmente recomiendo hacerlo aunque más no sea una lluvia al mes. Reconforta trascender en impulsos eléctricos que calientan cada gota fría dándole posibilidades de volar en vapor, o de enfriar nuestras manos para que el cuerpo tirite.
No me seco, levanto el brazo y dejo que las gotas recorran mi piel, que pretendiendo ser una burda imitación de llanuras revueltas, absorbe y aminora el paso del recorrido. Llegan a mi codo, bajo las manos y vuelvo a ver por la ventana la calle desierta. Ya somos sólo el resto de esas gotas, el universo y yo, ya no envidio a aquella mujer, apenas la recuerdo.
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"Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable..." (J.L.B)








