martes, 25 de marzo de 2008

Así


Fantasmas del pasado desintegran los pasillos de la memoria,

Como paladines de una fábula sinuosa y macabra.

Volviste,

Oprimiendo la médula de mi existencia,

Declarándome inocente de esta culpa que es amarte.


Mi realidad, trono de lagrimales disecados por tu ausencia,

Tambalea entre el juego ilícito de esta historia cíclica.

Consumiste,

Las sobras de mi cordura,

Las horas de desvelo y la dulzura que restaba.


La distancia amenaza con hacerte,

A cada instante,

Parte de mi ahora y escombros de mi mañana.

Derruiste,

Las esperanzas más puras de mi ingenuidad,

Absortas por los puñales de mi conciencia pesimista.


Quedo herida al pie de mi demencia,

Siendo victima de no conocerme.

Te fuiste,

Dejando en mí este desabrido repaso de sentimientos

Dando inicio a una nueva agonía sin muerte pendiente.

viernes, 7 de marzo de 2008

Devenir

Amar el recuerdo, amar el presente.
Extrañar al recuerdo, extrañar al presente.
Paradojas de corazones inconclusos que se revuelcan en la reconstrucción misma.

Incoherencia, superposiciones y desgarros
que cuesta hilar en un mismo telar.
Una obsesión perdida que se entrevera con la posibilidad de mañana,
y un hoy, sinuoso y raquítico camino,
desprovisto de cualquier tipo de guía.

Soledad interna y simulacros dilatados;
la realidad de una actuación poco ficcional.
Donde los protagonistas lidian con una tragedia griega sin publico, ni sentido.

No hay respuestas, solo transcursos;
permanencias de malabaristas principiantes.
La dicotomía mas confusa, el afecto menos cuerdo y una vida por seguir.

El pasado rememora diapositivas de momentos perdidos,
lugares demolidos, personas muertas y cadáveres vivos.
Esconde la seducción del interrogante.
Qué hubiese sido.

El ahora exige la meditación en un futuro jamás pensado,
ilusorio por excelencia, que dista tanto de lo buscado como de lo probable.
La obstinada idea de especular con el presente como condición del porvenir corroe la riqueza del momento, pequeños instantes colosales, gotículas de felicidad.

Es imperiosa la composición de una nueva canción,
que convierta lo sucesivo en una degustación de ahoras,
con armonía, a tempo y en tonos mayores.
Una banda sonora que acompañe cada instante siendo único,
cada felicidad como la primera,
y ese amor, ese hoy, como sentido y accidental, inmediato y perpetuo.

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"Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable..." (J.L.B)